APLICACIONES TERAPÉUTICAS DEL PROPÓLEO

08.01.2018

Se conocen las propiedades curativas del propóleo desde los tiempos más remotos, pero caído en el olvido con el desarrollo de los primeros antibióticos de síntesis, recientemente experimenta un nuevo auge, avalado por numerosas investigaciones científicas. Veamos una pequeña revisión de sus propiedades y los estudios que las avalan. 

El propóleo o propolis, etimológicamente, es una palabra que deriva de dos vocablos: pro "delante de" o "antes" y polis "ciudad", derivado del griego, en referencia a que se encuentra en la entrada y en el interior de la colmena.

El propóleo designa algunas sustancias gomosas y resinosas que, segregadas por la corteza y yemas de algunas plantas, son procesadas con secreciones glandulares de las abejas hasta conseguir el producto final.

Este va a ser utilizado para diferentes necesidades de la colmena, tales como pegar fuertemente las partes móviles o rompibles que puedan caer o evitar posibles infecciones en la colmena constituyendo una especie de barrera en la entrada de la colmena.

Se conocen las propiedades curativas del propóleo desde los tiempos más remotos. En Egipto ya era empleado por los sacerdotes. Más tarde fue utilizado por los griegos y en la Edad Media, las culturas latina e islámica lo emplean como remedio contra las enfermedades.

También es muy valorado como conservante y antiséptico de la madera; grandes maestros impregnaban sus violines con propóleo a fin de evitar su deterioro y en las zonas rurales de Rusia todavía se barnizan con él los juguetes de los niños.

A final del siglo XIX y principios del siglo XX se utiliza ampliamente por los médicos militares donde tuvo una gran aplicación en los hospitales en el tratamiento de heridos de guerra. Caído en el olvido con el desarrollo de los primeros antibióticos de síntesis, recientemente experimenta un auge, avalado por numerosas investigaciones científicas, que demuestran la importancia que adquiere el propóleo dentro de las medicinas naturales.

Composición

El color es variable, de amarillo claro, hasta castaño-rojizo, casi negro, pasando por una gran variedad de tonos. Exhala un olor generalmente agradable que en ocasiones nos recuerda al incienso. El sabor del propóleo es más o menos amargo. Da una sensación de quemazón en las mucosas de la boca cuando se mastica en cantidades importantes durante mucho tiempo. Es una sustancia viscosa, pegajosa, gomosa, sumamente inestable en frío, se comienza a ablandar a partir de los 15° C, para tornarse viscosa a partir de los 30° C. Su punto de fusión es cercano a los 65° C.

Es insoluble en agua, ligeramente soluble en alcohol y se disuelve con facilidad en éter, cloroformo, acetona y benceno.

De acuerdo a la región geográfica, la composición química es variable y compleja. Aproximadamente posee un 40-80% de resinas y bálsamos, un 12-50% de ceras, un 4,5-15% de aceites esenciales y un 5-11% de minerales simples, un 10-30% de glucósidos, ésteres, ácidos grasos no saturados. Además se encuentran presentes 32 aminoácidos (7 de los esenciales); la vitamina B1 (tiamina), vitamina PP (ácido nicotínico) y la provitamina A. También se han identificado los microelementos: calcio, potasio, sodio, magnesio, hierro, aluminio, fósforo, silicio, vanadio y estroncio. Algunos investigadores han constatado además boro, cromo, cobalto, manganeso, níquel, selenio, zinc, molibdeno, plata y bario.

Los principios activos de mayor interés científico, de los que se han descrito cerca de 50 compuestos, son compuestos fenólicos como ácidos benzoicos, ácidos cinámicos y sus derivados y flavonoides: flavonas (destacando la crisina y fundamentalmente la galangina), flavonoles (principalmente quercitina) y flavononas como la pinocembrina.

Acciones fisiológicas y biológicas

La apiterapia, que utiliza los productos procedentes de las colmenas (miel, polen, jalea real y propóleo), es una antigua tradición que data de hace más de 10.000 años. De entre estos productos apícolas, el propóleo sea quizás la sustancia menos conocida, pero no por ello la menos interesante. Una de las posibles razones podría ser que mientras la miel, el polen y la jalea real, son verdaderos alimentos (suplementos alimenticios), el propóleo, sin embargo es una sustancia con una verdadera capacidad terapéutica o curativa.

La excelente acción antiséptica observada añadida a las propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes conocidas desde hace tanto tiempo y su uso en la medicina popular en el tratamiento de callosidades, heridas, quemaduras, etc. dio paso a investigaciones en las que se amplía el rango de acción del propóleo, que lo sitúan además como antihepatotóxico, antitumoral, antioxidante e inmunomodulador entre otras propiedades.

1.-  Actividad antimicrobiana

Recientemente se está evidenciando un fuerte aumento del uso de sustancias con acción farmacológica de origen natural, como es el caso del propóleo, debido al gran problema de las farmacorresistencias que ciertas bacterias presentan a determinados antibióticos.

El mal uso y/o abuso en la utilización de los antibióticos son una de las causas fundamentales que contribuyen a la aparición de farmacorresistencias. Un artículo especial titulado Resistencia Antibacteriana, publicado en septiembre de 1998 en la revista British Medical Journal, revela que el uso de antibióticos es cuestionable entre un 20% y un 50% de los casos. En este sentido, la OMS recuerda que entre los niños "los estudios recientes llevados a cabo por esta institución muestran que de cada 100 infecciones respiratorias, sólo un 20% requiere un tratamiento con antibióticos, lo que significa que un 80% de los pacientes reciben una terapia innecesaria".

Por otra parte, el 50% de los antimicrobianos que se producen en el mundo están destinados a los animales. La utilización indiscriminada de antibióticos en ganadería y agricultura ha provocado la aparición de resistencias en las bacterias que afectan a los animales que bien pueden colonizar o infectar al hombre o bien actúan como reservorio de genes de resistencia capaces de transferirse a los patógenos humanos.

"La resistencia microbiana al tratamiento podría hacernos regresar a la era anterior a los antibióticos", según reza un informe de la OMS. Esta afirmación tan tajante, añadido al proceso en el conocimiento registrado en cuanto a la composición química del propóleo a través de los numerosos estudios científicos realizados, hacen en la actualidad revertir el proceso que comenzó con el descubrimiento de la penicilina y avanzar en el conocimiento de las propiedades biológicas y terapéuticas del propóleo, que a través de sus extractos parciales y totales, se ha mostrado efectivo contra cepas de gérmenes patógenos que ya adquirieron resistencia a los antibióticos tradicionales.

En 1960 Lavie realiza las primeras investigaciones y demuestra la actividad bacteriostática del propóleo, evidenciando una alta actividad sobre B. subtilis, B. alves y Proteus vulgaris; una actividad media sobre Salmonella y B. Larvae y nula sobre E. coli y Pseudomonas pyocyanea.

En la actualidad son numerosos los artículos científicos realizados desde entonces que tratan la inhibición del crecimiento bacteriano. Prácticamente la totalidad son coincidentes en señalar que la inhibición del crecimiento bacteriano es muy elevado frente a las bacterias Gram positivas (G+), mientras que en bacterias Gram negativas (G-), esta actividad es mucho menor o nula. El análisis microbiológico de las curvas tiempo/supervivencia demuestra que la actividad bacteriostática es más evidente que la acción bactericida, ya que esta última se comienza a apreciar en altas concentraciones.

Se podría destacar la alta actividad del propóleo frente a Staphylococcus aureus, uno de los organismos que más enfermedades provoca y del que hay que destacar su alta resistencia a la penicilina.

La bacteria Helicobacter pylori, identificada como un factor causante de úlceras duodenales y gástricas, no se escapa al problema de las resistencias bacterianas a los antibióticos. La cuestión se agrava más si cabe en la población infantil, donde las resistencias de este patógeno al tratamiento pueden alcanzar hasta el 30%.

Varios equipos de investigadores han examinado la acción del propóleo contra el desarrollo de la bacteria H. pylori. Darren Morton y su equipo del Hospital General de Rotterdam, en el Reino Unido, han presentado en el Congreso sobre Enfermedades Intestinales celebrado en San Diego (Estados Unidos), una investigación sobre la efectividad del propóleos sobre este patógeno. A través de ensayos con tres soluciones de esta sustancia con diferente intensidad extrajeron 20 cepas de la bacteria de pacientes con úlceras duodenales resultando que muchas de las soluciones mostraron cierta capacidad para inhibir el crecimiento bacteriano, demostrando que algunas concentraciones de propóleos tienen este tipo de efecto. Las soluciones sin propóleos, en cambio, no mostraron ningún efecto anti bacteriano.

El propóleo es la única sustancia de la colmena que se opone a los hongos, siendo los ascomicetos particularmente sensibles. Se postula la hipótesis de que la actividad antifúngica puede estar influenciada por la presencia de distintas concentraciones en los extractos analizados de algunos derivados cinámicos y flavonoides. El origen geográfico del propóleos y el solvente usado en la extracción también influencian en la actividad antifúngica.

Ota et al., 2001 estudian la sensibilidad al propóleos en 80 cepas de Cándida, observando que las cepas que mostraban una actividad antifúngica seguían este orden de sensibilidad: C. albicans > C. tropicales > C. krusei > C. guilliermondii.

También se ha demostrado la capacidad de los extractos de propóleos de contener el desarrollo de virus patógenos. Se han realizado varios estudios sobre la eficacia de esta sustancia en el tratamiento del grupo de los Herpes simplex virus, así como de algunos adenovirus, coronavirus y rotavirus.

Sauvager, 1992, estudia la actividad antiviral utilizando adenovirus tipo 2, herpes virus (HSV-1, HSV-1R, HSV-2), virus de la estomatitis y virus de la polio. El propóleo ejercía sus efectos tanto contra la envoltura viral como intracelularmente. Esta acción es probablemente debida a la prevención de la absorción del virus dentro de la célula huésped y/o la inhibición de una etapa interna durante la replicación del ciclo viral.

Tatefuji et al. , 1993, investigan " in vitro" extractos etanólicos de propóleo en la infectividad de varios tipos de virus: virus de la estomatitis vesicular (VSV), virus de las hemoglutininas de Japón (HV), virus del mono 40 (SV-40) y virus del herpes simplex tipo 1 (HSV-1). El resultado es que el propóleos reducía la infectividad viral solo cuando el extracto se añadía después del periodo de incubación. Harish et al., 1997, observan " in vitro" que el propóleo suprime la replicación de HIV-1 y modula la respuesta inmunológica sin efectos tóxicos.

Varias investigaciones ponen de manifiesto que existe una variación en la actividad antimicrobiana de acuerdo con el origen del propóleo. Sin embargo, Bosio et al., 2000, afirman que una simple técnica de ensayo microbiológica, es capaz de estandarizar los análisis de propóleos efectuados para identificar los parámetros de calidad de este producto natural antes de ser utilizado en la práctica clínica

Falta por determinar el modo exacto de los mecanismos fisiológicos y bioquímicos responsables de la acción biológica.

Las propiedades antimicrobianas, bacteriostáticas y bactericidas son debidas fundamentalmente a las flavonas galangina y pinocembrina, pero también por los ácidos benzoicos, oxibenzoico, metoxibenzoico, cafeíco, ferúlico y los sesquiterpenos. Sin embargo Santos et al., 2002, concluyen que la actividad antimicrobiana sea probablemente debida a los efectos sinérgicos de varios principios activos. Se podría concluir que el propóleo tiene un verdadero valor farmacológico como componente natural de procedencia vegetal y no como fuente de unos nuevos potenciales componentes antibacterianos, antimicóticos o antivirales.

Así, el propóleo se utiliza en enfermedades infecciosas y es considerado, en la actualidad, como el antibiótico natural por excelencia.

2.-  Actividad antiinflamatoria

El propóleo es un excelente anti inflamatorio. Su uso en inhalaciones proporciona magníficos resultados en afecciones de las vías respiratorias superiores y de los pulmones (bronquitis, tuberculosis). Por otro lado, también se han publicado algunos trabajos que indican los buenos resultados observados en el tratamiento de faringitis y sinusitis utilizando extractos de propóleo. Estos, son capaces de inhibir la agregación plaquetaria y la producción de eicosanoides. En estudios "in vivo" la actividad antiinflamatoria observada podría estar relacionada con varios mediadores de la inflamación como son las prostaglandinas, leucotrienos y la histamina.

Song et al., 2002, investigan "in vivo" varios extractos de propóleo, así como CAPE, un principio activo de esta sustancia, observando que la presencia de los compuestos mencionados inhibe la angiogénesis. Estos resultados sugieren que esta actividad antiangiogenética es también responsable de los efectos antiinflamatorios del propóleo.

TINTURA DE PROPÓLEO DE LA MARCA MARNYS
TINTURA DE PROPÓLEO DE LA MARCA MARNYS

Park y Kahng, 1999, investigan los efectos de un extracto etanólico de propóleo (EEP) y analizan su actividad antiinflamatoria en modelo animal. Los resultados confirman una intensa actividad tanto en la inflamación crónica como aguda. Además, se observa un efecto analgésico comparable a la prednisolona y al ácido acetilsalicílico.

Resultados similares obtienen Ozturk et al., 2000; quienes llegan a la conclusión de que el extracto de propóleo tiene un efecto antiinflamatorio comparable a la dexametasona. Sugieren que la acción del propóleo puede ser en parte debida a la inhibición de las enzimas ciclooxigenasa y lipooxigenasa.

3.-  Actividad antioxidante

Los radicales libres y la peroxidación lipídica son inductores del daño celular y desempeñan un papel principal en enfermedades cardiovasculares, artritis reumatoide, cáncer, alteraciones inflamatorias y procesos de envejecimiento.

Pese a la existencia de sustancias antioxidantes en el propio organismo, la búsqueda de nuevos componentes que presenten estas propiedades se ha convertido en una de las líneas de investigación más extendidas. En este sentido, se ha demostrado la importancia que tienen los flavonoides, presentes en muchos alimentos. También hay equipos de investigación que demuestran la capacidad antioxidante del propóleo, en parte debido a su contenido en flavonoides, donde además podría evitar o disminuir el uso de ciertos conservantes alimentarios.

La propiedad antioxidante del propóleo puede ser atribuida al efecto "scavening" de manera dosis-dependiente contra radicales alcoxi y en menor medida frente al radical superóxido.

4.-  Actividad antitumoral

De las investigaciones realizadas con extractos de propóleo y algunos de sus principios que poseen propiedades inhibitorias en varias fases de la carcinogénesis, se puede afirmar que el propóleo tiene acciones antimitógenas, anticarcinogénicas, inmunomoduladoras y quimiopreventivas.

A los flavonoides se han asociado efectos protectores sobre determinados procesos neoplásicos. Es el caso de la epigalocatequina contenida en el té verde o el resveratrol (isoflavona presente fundamentalmente en el vino tinto).

La quimioprevención consiste en la administración de agentes para prevenir, inhibir o retardar la progresión de la enfermedad tumoral, es decir, la utilización de agentes químicos, naturales o sintéticos, en pacientes con cáncer, previo a su progresión local o metástasis, con el objeto de detener o enlentecer sustancialmente el proceso carcinogenético. Los agentes usados para la quimioprevención actúan sobre las distintas fases de la carcinogénesis y, por tanto existen agentes que revierten la iniciación, bloquean o revierten la promoción e interfieren la progresión.

La confirmación que los ésteres del ácido cafeíco posean propiedades quimiopreventivas, en parte debida a la acción sobre el metabolismo del ácido araquidónico y, el hecho que este fenómeno tenga sus bases en que las secuencias de la carcinogénesis son potencial mente reversibles, nos indica la capacidad terapéutica de estos principios activos derivados del propóleo, sobre todo si tenemos en cuenta la mínima toxicidad que representaría el uso terapéutico de esta sustancia.

La mayoría de las investigaciones se centran en un principio activo aislado cromatográficamente del propóleo denominado Caffeic Acid Phenethyl Ester (CAPE), el cual es citotóxico al tumor y a la transformación vírica pero no frente a las células normales. CAPE es un potente agente quimopreventivo, que también puede ser utilizado en enfermedades que cursen con componentes de estrés oxidativo. La reducción del estrés oxidativo y nitrosativo es fundamental en la supresión del desarrollo tumoral.

La identificación del modo de acción por el cual CAPE ejerce una toxicidad selectiva sobre células transformadas sería fundamental para posibles aplicaciones en terapia antitumoral.

Su et al., 1995, estudian el mecanismo fundamental por el cual se incrementa la sensibilidad de las células transformadas, resultando que existe una relación directa entre los efectos citotóxicos de CAPE y la inducción a la fragmentación del DNA y apoptosis.

Las células regulan su ciclo vital por el proceso de apoptosis o muerte celular programada, proceso controlado genéticamente y que se ejecuta normalmente durante el desarrollo normal del organismo, de modo que se puedan eliminar las células lesionadas o innecesarias. En el cáncer, sin embargo, las células afectadas no activan el proceso de apopfosis, porque sus alteraciones genéticas no lo permiten y escapan a los puntos de control que posee nuestro organismo suprimiendo las señales que permiten la muerte de las células mutadas, iniciando así una proliferación descontrolada y agresiva.

Conocida la característica de las células tumorales en cuanto a la deficiencia de la comunicación intercelular a través de los denominados nexos (gap junction), Na et al., 2000, obtienen unos resultados que validan la hipótesis que uno de los mecanismos antitumorales de CAPE puede estar mediado por su capacidad de restaurar gap junction.

Scheller et al., 1989, comparan el efecto antitumoral de un EEP con bleomicina en carcinoma de Ehrlich en ratones, resultando que la supervivencia es mayor en ratones tratados con EEP que los tratados con bleomicina. Mientras los tratados con ambos compuestos (EEP+bleomicina) se acortaba la su pervivencia con respecto al grupo control, concluyendo que, mientras in vivo la actividad de bleomicina es reducida en presencia de inhibidores de la citocromo C-reductasa (como algunos de los componentes de EEP), la propiedad antitumoral de EEP en un modelo animal es significativa y duradera.

Todos los estudios realizados hasta la actualidad indican que, además del amplio espectro de actividades biológicas del propóleo, habría que añadir la propiedad antitumoral.

En la quimioprevención referida al cáncer como un proceso de evolución molecular y celular, el propóleo abre una importante vía terapéutica dentro del empleo de productos naturales que podría evitar la administración prolongada de agentes farmacológicos potencialmente activos sobre todo en grupos de personas de aparente buena salud, debido a la toxicidad aguda y crónica que exhiben la casi totalidad de tales sustancias.

No obstante, sería el momento de corroborar dada la escasez de estudios, los resultados obtenidos con pruebas clínicas que confirmen el uso del propóleos como parte de la terapia antineoplásica.

5.-  Acción inmunoestimulante

Dimos et al., 1992, examina un derivado de un extracto acuoso del propóleo capaz de incrementar las resistencias de ratones a infecciones experimentales con bacterias G-. "In vitro" no se inhibe el crecimiento de varias cepas bacterianas, sugiriendo entonces que el citado derivado tenía un efecto sobre el sistema defensivo del animal.

También se estudiaron las propiedades antigénicas del derivado. Estos y otros resultados sugerían la capacidad del derivado de propóleos de prevenir las infecciones que puede ser principalmente debida a la activación de macrófagos.

Las vías de señalización que regulan el crecimiento y la muerte celular están asociadas entre sí. Las células proliferativas mueren al menos que estén presentes los factores de crecimiento, que proporcionan una protección frente al cáncer. Cuando ese proceso falla, las células de proliferación pierden el control.

Investigaciones clínicas

Algunas de las investigaciones clínicas más interesantes realizadas con pacientes, son las siguientes.

Gregory et al., 2002, comparan las propiedades de una crema elaborada con propóleo con sulfadiazona de plata (SSD) en el tratamiento de quemaduras superficiales de segundo grado en pacientes ambulatorios de un centro de Brasil. Los resultados obtenidos no muestran diferencias significativas en la colonización microbiana entre los pacientes tratados con las dos sustancias. Sin embargo, las quemaduras tratadas con la crema de propóleos mostraban menos inflamación y una cicatrización más rápida que los pacientes tratados con SSD.

Hartwich et al., 2000, tratan con propóleo a pacientes operados de bocio, y a otros que presentaban heridas, ulceraciones difíciles de cicatrizar y pacientes con inflamación rectal no específica. También se comprobó su efectividad en la erradicación de H. pylori. Los resultados evidencian que esta sustancia era muy bien tolerada, prácticamente sin efectos secundarios y muy efectiva. Concluían que las preparaciones de propóleo pueden ser usadas en cirugía.

Vynograd et al., 2000, evalúan la eficacia del propóleo comparándolo con aciclovir y placebo en el tratamiento de herpes genital (HSV) mediante un estudio multicéntrico randomizado con 90 pacientes. La conclusión del estudio es que el propóleo parece ser más efectivo que aciclovir y placebo en la cura de las lesiones herpéticas genitales, así como en la disminución local de los síntomas.

• Schéller et al., 1989, estudian un total de 260 trabajadores del acero que padecían bronquitis. Estos pacientes fueron tratados durante 24 días mediante distintos métodos terapéuticos que incluían regulación del sistema inmunológico a nivel local y sistémico y tratamiento local con extractos hidroalcohólicos de propóleo (EEP). Los mejores resuItados se obtuvieron en pacientes tratados con inhalaciones de EEP conjuntamente con tabletas de propóleo y aplicaciones de dolomita.

Santana et al., 1995, realizan un estudio prospectivo con pacientes seleccionados de una policlínica durante el periodo de un año, que presentaban cervicitis aguda, con exudados vaginales que tenían cultivos positivos a alguna infección. Se conformaron un grupo estudio y otro control y se trabajó a doble ciego, según muestra aleatoria creada a tal efecto. A un grupo se le aplicó curas durante 10 días consecutivos. Tras obtener los resultados, se concluyó que la totalidad de las pacientes del grupo estudio no presentaron síntomas de los referidos después de concluido el tratamiento, ya que se logró la negativización del 100% de los exudados en el grupo estudio y el 90% de ese grupo logro la total epitelización del cuello uterino a los 10 días de tratamiento. Conocidas las propiedades del propóleo y que la cervicitis aguda en ocasiones resulta de difícil tratamiento, se decide esta investigación con la aplicación de propóleo como producto antimicrobiano y antifúngico además de cicatrizante en el parasitismo vaginal asociado con la cervicitis aguda, como posibilidad terapéutica.

Santana et al., 1995, realizan un estudio prospectivo con pacientes y tratan de comprobar experimentalmente que un extracto etanólico de propóleo (EEP) puede ser el responsable de los efectos radioprotectivos. Para ello, exponen a ratones a una fuente de 60 Co a 6 Gy de radiación gamma, tratados intraperitonealmente con EEP, previa y posteriormente a ser irradiados. Así, mientras los ratones no tratados morían en el plazo de 12 semanas, los que habían recibido series de EEP sobrevivían a la radiación, además de que el recuento de leucocitos y la actividad de formación de plaquetas retornaban a los valores normales.

Presentaciones más comunes del propóleo

El propóleo tras ser extraído de la colmena, por raspado o con la ayuda de placas especiales, contiene una serie de impurezas en forma de materias orgánicas constituidas por fibras vegetales, polen de flores, fragmentos de insectos, etc., que deben eliminarse. Se procede a la molienda, lixiviación con solventes adecuados, filtración y evaporación para la obtención del extracto.

Para la elaboración del extracto no existen procedimientos definidos acerca de la metodología a utilizar, tiempo necesario de extracción, concentración inicial, etc. tanto del propóleo como del alcohol a utilizar. De acuerdo a la información obtenida de diversos países se observa que la concentración oscila entre el 10 y el 30%, que el solvente más utilizado es el alcohol etílico en concentraciones 70-100% y que en la etapa de extracción se puede emplear alcohol a 80°C durante 24 horas o bien efectuarla a temperatura ambiente durante 20 días o más. En el caso de formulaciones comerciales las imprecisiones pueden resultar mayores.

Extracto fluído: Es la manera ideal de utilizar el propóleo en formulaciones pues se parte siempre de una base conocida. El procedimiento consiste en evaporar al vacío el alcohol a temperatura controlada. Seguidamente se determina el contenido de flavonoides expresados como quercitina. Esto es fundamental ya que para establecer patrones de calidad adecuados para el propóleo, no basta evaluar los aspectos físicos u organolépticos, sino que es fundamental cuantificar algún principio activo para poder tener parámetros de comparación entre los diferentes tipos de propóleos. Los flavonoides son los compuestos más importantes cuantitativamente y por su valor farmacológico y dentro de esta categoría se destaca la quercitina. De esta manera los resultados se pueden expresar en términos de flavonoides totales como quercitina en g/100 g. de muestra, tanto para el producto natural como para los otros tipos de presentación.

Franco y Kurebayaashi desarrollaron un método de valoración espectrofotométrica para el análisis de flavonoides en propóleo a partir de la reacción con oxicloruro de circonio y utilizando quercitina como patrón, detectando en productos conteniendo propóleo y en extractos alcohólicos valores que oscilan entre 0.24 y 7.5 g/100 ml de producto, lo que indica la variabilidad en el valor de flavonoides.

Actualmente se dispone en el mercado soluciones hiperconcentradas de propóleo (70%) que permiten una concentración mínima adecuada de flavonoides.

Propóleo en polvo: El propóleo también puede ser empleado en polvo, en presentaciones en cápsulas y otras aplicaciones afines. La técnica a emplear requiere de equipamiento adecuado, pues el secado se efectúa entre - 15 y -20°C, seguidamente se adicionan silicatos para evitar la aglomeración del producto.

De este modo nos encontramos con una variedad importante de presentaciones comerciales del propóleo: jarabes, cápsulas, comprimidos, trozos masticables, extractos, sprays, cremas, lociones, etc. que si lo combinamos con fitoterapia y/o aromaterapia podemos alcanzar una elevada actividad farmacológica utilizado en formulaciones de cosméticos y productos farmacéuticos.

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