AZÚCAR O MIEL, ¿CON QUÉ ENDULZO?

12.03.2017

Como apicultor y apiterapeuta, la respuesta, a priori, y para mi, está clara: CON MIEL. Sin embargo, justificar este razonamiento de forma convincente resulta complicado, porque... ¿qué es el azúcar y cómo actúa en nuestro organismo?

Como todos sabemos, se extrae de la caña de azúcar o de la remolacha azucarera. El jugo resultante de esta primera extracción es un producto rico en azúcares, vitaminas y minerales, entre los que destaca el calcio, de fácil asimilación y muy sano. Es lo que se conoce como azúcar integral y se puede considerar un buen nutriente.

Pero claro, esto para la gran industria no tiene un gran aliciente económico, es poco rentable , hay que aumentar los ingresos y para ello, nada mejor que diversificar la producción, estrujar el producto todo lo posible, adaptarse a las necesidades de un refinado consumidor y llegar con distintos formatos a todos los sectores que promuevan su consumo, la calidad no importa. Justo en este momento es donde empieza a desvirtuarse el producto, que es sometido a diversos procesos químicos para su secado y refinamiento, convirtiéndolo en vulgar edulcorante (azúcar blanca) que no contiene nutrientes y únicamente es sacarosa que aporta a nuestro organismo calorías vacías.

La sacarosa está presente en la mayoría de los alimentos que llegan a nuestra mesa. Su consumo está asegurado y generalizado, de tal manera que la ingesta media por persona y año, en los países desarrollados, ronda los 30 kg.

Pero, ¿cómo actúa en nuestro organismo?, ¿cómo se asimila?

  • Roba calcio de nuestro organismo.

El azúcar es muy acidificante, de tal manara que al llegar a la sangre, el PH de ésta baja considerablemente.

Para equilibrar esta situación y conseguir que el PH sanguíneo (recordemos que este es alcalino, entre 7,35 y 7,45 y que por debajo o por encima de estas cifras es cuando empiezan los síntomas de enfermedades), vuelva a sus valores normales, es necesario extraer fosfato de calcio de nuestro tejido óseo, o sea, un saqueo a las reservas de calcio de nuestro organismo. Las consecuencias están claras, se produce un debilitamiento de ese tejido que se manifiesta en reumatismos, artritis, fragilidad ósea y dolores en general. Algo poco deseable.

Por su parte la miel, aporta, aunque en pequeñas cantidades, calcio. No es mucho, pero, al menos, no lo demanda.

  • Principal causante de diabetes.

Esta enfermedad va asociada al consumo de azúcar o de carbohidratos refinados, las sociedades en las que no se consume azúcar refinada la incidencia de esta enfermedad es ínfima.

  • Difícil digestión.

No puede ser asimilada tal y como la ingerimos. Para que pueda ser aprovechada como fuente de energía, es necesario desdoblarla en azúcares simples: fructosa y glucosa. Un proceso que deja residuos que fermentan con facilidad provocando gases y acidez.

Por su parte la miel, no aporta sacarosa, sino fructosa y glucosa, azúcares ya desdoblados, evitando de esta forma el proceso digestivo. La miel es directamente asimilada por la sangre, en un lapso de tiempo menor de media hora. Y también aporta enzimas que favorecen la digestión.

  • Principal causa de obesidad.

Por cada 100 g, el azúcar contiene 400 calorías, frente a las 320 de la miel. También hay que considerar, el hecho de que la miel tiene un poder edulcorante mucho mayor al del azúcar, con lo cual, necesitamos menos cantidad para endulzar lo mismo.

En definitiva, la miel parece más saludable, pero resulta llamativo que frente al consumo de 30 kg. de azúcar por habitante y año, apenas se consuman escasos 500 g. de miel por habitante y año en nuestro país.

La miel no está bien comercializada, la sociedad no está preparada para el cambio, la industria apícola tampoco la presenta en formatos cómodos y prácticos; en definitiva, otro triunfo más de la gran industria, que es capaz de hacer creer al consumidor que sus productos son mejores, más naturales y más sanos que los de productores pequeños.

Una nota aclarativa: lo anteriormente escrito está referido al azúcar blanco refinado, no así al azúcar integral, este sí es un buen edulcorante, pero ojo: el auténtico azúcar integral, tiene un aspecto pegajoso, meloso. Existe un azúcar, que es de color oscuro, pero que está seco, suelto, igual que el blanco. NO es azúcar integral, solo es el blanco pero coloreado.